domingo, 26 de junio de 2016

Capítulo 20: Revolución

    Anna estaba en la biblioteca de palacio, recostada en el gran sillón que había justo al fuego, con una larga manta de lana burdeos cubriendo su cuerpo de vientre para abajo y con la mirada fija en las páginas de un libro de leyendas de Arendelle. Había tratado de distraerse con la lectura, pero su cabeza parecía negarse a dejar de pensar en los sucesos de los últimos días: La emoción que había sentido el día de la coronación y como esa misma noche su vida dio un cambio radical. El encuentro con Hans, la agradable velada que pasó con él, los poderes de Elsa, su consecuente desaparición, el estado del reino, el bebé, la boda... la traición de Hans...
Hans... ese nombre se le clavaba como un puñal en el vientre y el el pecho. Ya no sabía si sentía tristeza o ira. No sabía como iba a salir de esa, no se veía capacitada para llevar un reino, ella no había sido educada para eso. <<No puedo seguir>>, se dijo a sí misma, <<ya no tiene sentido>>. Esa frase cruzaba su mente muchas veces, pero algo en su interior, la última luz de la chispa de su esperanza, le susurraba con voz débil que debía ser fuerte, que no podía abandonar al reino ni a su hijo, que las cosas mejorarían.

Un repentino bullicio en las calles hizo que se desconectara de sus pensamientos. Con prudencia, se asomó a la ventana.
Lo que vio la dejó atónita: El pueblo, probablemente mucho más de la mitad, y muchos de los invitados de los reinos vecinos se estaban agrupando ante el palacio. Incluso pudo distinguir algún que otro rostro conocido de guardias reales y criados entre la multitud. La furiosa muchedumbre parecía encabezada por el Duque de Wesenton, el cual blandía en su mano izquierda una bandera de Arendelle con la silueta de las herederas tachada con una gruesa franja roja. En la mano derecha empuñaba una espada que relucía con los rayos del sol.
Pudo distinguir con claridad algunos de los gritos: Unos pedían comida, otros explicaciones sobre la reina y el príncipe Hans. Querían saber como se encontraban, cuando desaparecerían el frio y la nieve y por qué Hans había sido exiliado.
Anna estaba paralizada. No sabía que hacer.
Algunos guardias intentaron detenerlos y evitar que llegaran al patio principal de entrada, pero eran demasiados y se vieron obligados a retroceder mientras la muchedumbre avanzaba incansable y furiosa. Casi por impulso, la princesa abrió el ventanal y salió al balcón.
Los gritos en el patio cesaron, y Anna saludó al pueblo con una impecable reverencia.
- ¡Exigimos saber – comenzó el duque – el paradero de vuestra hermana la bruja y el príncipe Hans!
- El paradero de la reina es desconocido – respondió con voz clara y firme, produciendo un eco atronador –, y el príncipe de las Islas de Sur ha sido exiliado por traición.
El pueblo comenzó a vociferar; algunos dudosos y sorprendidos, pero la mayoría furiosos.
- ¿Cuál ha sido su traición? - preguntó el duque - ¿A caso ha sido mayor que maldecir un reino y abandonarlo?
- El príncipe Hans planeaba tomar Arendell: Traición a la corona.
- ¡Pues tal vez debería haberlo hecho antes! - gritó uno de los guardias renegados del reino. Todos corearon y aplaudieron la afirmación.
- ¡Su familia ha traído la desgracia a este reino! - explicaba exasperado el duque, señalando de forma amenazante a la princesa con la espada - ¡Es hora de que el pueblo responda! - la muchedumbre apoyó las palabras.
- ¡Devolvednos el verano y al príncipe Hans! - gritó una mujer.
Una flecha impactó y rebotó contra la balaustrada de piedra del balcón. Anna, presa del pánico, se metió en la biblioteca, y retrocedió hasta el centro de la estancia. ¿Qué iba a hacer? ¿Salir de allí? ¿Y si había más traidores en palacio?
De pronto la puerta de la habitación se abrió de par en par. Al girarse pudo ver a Kristoff con el rostro congestionado y fatigante; Tenía los ojos abiertos como platos y su pecho se agitaba contundente con su respiración.
Ninguno de los dos dijo nada. De algún modo Anna logró entender la situación con solo mirar al chico a los ojos. Los golpes en la puerta principal y los gritos del pueblo retumbaban en las frías paredes de piedra. La princesa cogió la manta que había dejado sobre el sofá, se la echó sobre los hombros y recogió la falda de su camisón de lana verde mientras corría hacia el joven , el cual la tomó de la mano rápidamente para guiarla por los pasillos.
Bajaron corriendo las escaleras hasta la planta baja, donde oyeron crujir las puerta principal. El castillo estaba desierto; Anna tenía claro que la habían abandonado a su suerte.
Al llegar al final de las estrechas y altas escaleras de caracol que llevaban a la cocina ambos jóvenes pudieron ver a la criada de confianza de la princesa. Esperaba impaciente junto al fuego de la chimenea retorciendo un pañuelo de tela blanca entre sus manos. El rostro se le iluminó cuando vio a Anna.
- ¡Anna! ¡Mi niña! - El sonido de los pasos, golpes y alaridos en el piso superior provocó el pánico de la mujer y comenzó a empujar a la princesa hacia la puerta de servicio -. ¡Tenéis que iros, van a por vos! ¡El pueblo se ha vuelto loco!
- ¿Pero por qué?
- Se ha corrido la voz del exilio Hans. El pueblo tenía puestas sus esperanzas en él – explicó Kristoff – Desde lo de Elsa estaban muy alterados y algunos empezaron a decir que la familia real está maldita y que conduciría el reino a la ruina.
- ¡Eso es de locos! ¡Mi familia es normal!... Era... Un poco – agachó la cabeza. De pronto tenía ganas de echarse a llorar -. Yo soy normal...
Kristoff apoyó su mano sobre el hombro de la princesa y esta le miró a los ojos mostrando toda su vulnerabilidad. Al joven se le encogió el corazón. Nunca la había visto así. Quiso abrazarla, decirle que no le iba a pasar nada, que la protegería y que todo iba a salir bien, pero lo único realmente útil que podía hacer en aquel momento era sacarla de ahí.
En el piso de arriba aumentó el estruendo: El gran portón se abrió, los muebles caían y la gente exija a la princesa. El eco de los pasos de la multitud comenzó a retumbar en el estrecho corredor de las escaleras.
- Tenemos que irnos – finalizó el joven.
La criada abrió la puerta, dejando entrar una inesperada y terrible ventisca que cubrió la entrada y buena parte de la estancia de nieve.
- ¡¿Pero que demonios?! - Kristoff dudó unos instantes. ¿A qué se debía ese repentino cambio en el clima? El temporal había amainado hace días y el tiempo parecía mejorar. Sacudió la cabeza para expulsar las dudas de su cabeza y concentrarse en su misión -. Sven nos espera detrás de los establos.
- Tenéis mantas, comida y agua en el trineo. También un poco de leña, carbón, una lampara, aceite, yesca y pedernal – explicó la criada – y algunas antorchas. No he podido hacer más.
- Es más que suficiente. Gracias.
Anna depositó un beso sobre la frente de la mujer.
Los tres salieron corriendo. Kristoff trató de cerrar la puerta, pero había quedado atrancada por la nieve y decidió cejar en su empeño y seguir a la princesa.
Tal y como había dicho el joven, Sven esperaba inquieto en la parte trasera de los establos. El viento soplaba tan fuerte que Anna creyó salir volando en cualquier momento y que el frio le cortaba la piel.
Ambos jóvenes subieron al trineo. La criada se despidió de la princesa entre lágrimas y se dirigió corriendo al pueblo lo más rápido que la nieve y sus flacas piernas le permitían. Kristoff sujetó las riendas y Sven comenzó a galopar hacia las montañas. La nevada borraría sus huellas.
- Kristoff... Creo que mi hermana ha vuelto.
***
- ¡Está vacío! - informó uno de los guardias que volvía de la cocina -. Es probable que haya huido: La puerta estaba abierta pero todos los caballos están en el establo, no ha podido llegar muy lejos a pié. Varios hombres están inspeccionando la zona.
- ¿Sabéis que significa verdad? - preguntó el duque - ¡Brujería! La princesa Anna también es una bruja: Se ha desvanecido y ha enviado esta tormenta para intimidarnos. ¡Pero no cejaremos! ¡Daremos con ella, y con su hermana! Matarlas es el único modo de romper esta maldición que nos abraza - <<Y después el pueblo me escogerá como su nuevo líder por haberlos guiado en la heroica y noble hazaña; De duque a rey. Ni planeado me habría salido tan bien>>.

***

El cuerpo azotaba violentamente sus cuerpos y el trineo haciéndolos tambalear. La nieve se alzaba en el aire nublando la visión y tiñéndolo todo de blanco. Sven era un reno veloz y había logrado dejar atrás la ciudad en poco tiempo. Ahora se hallaban en la falda de la montaña más próxima a la sierra que rodeaba la ciudad de Arendelle, sin ningún rumbo a seguir.
- Llévame a la montaña del norte, Kristoff.
- No. Con este temporal es demasiado peligroso.
- ¿Y a caso no lo es quedarnos al intemperie? - replicó la princesa – Llévame a la montaña del norte.
Kristoff dudó unos minutos y examinó sus posibilidades. Era demasiado peligroso, pero Anna tenía razón, no podían quedarse rondando por la montaña, las posibilidades de encontrar refugio eran mínimas y en la montaña tendrían como mínimo un palacio: Si Elsa no estaba podrían quedarse en él, pero por otro lado, si estaba... no sabía que podría ocurrir, y actualmente no podían fiarse de nadie que les diera refugio, ni él tenía un lugar a donde llevarla.

Finalmente fijó rumbo al norte.  

sábado, 30 de abril de 2016

Capítulo 19: Sombra

  Hans había regresado a palacio. Anna lo sabía y se dirigía con pasos firmes a la sala de reuniones dónde pasaba los días. Llevaba los puños apretados. Tanto que se hacía daño. Pero la ira que le recorría las venas en ese momento no le permitía ser consciente de ello. En una de sus manos se encontraba la carta que estaba a punto de cambiar su vida (de nuevo).
La pesada puerta de la estancia se abrió de forma abrupta. Todos los presentes se giraron de inmediato, sorprendiéndose al ver una Anna con un porte y una determinación nunca antes vista.
- Fuera – dijo seriamente la princesa. Sus palabras parecían cortar el aire como cuchillas de hielo -. Quiero hablar con mi marido.
  Los soldados y altos cargos allí reunidos se retiraron de inmediato, dejando al príncipe Hans con expresión de incredulidad ante su esposa.
- Anna, querida, ¿qué ocurre? - preguntó al tiempo que se acercaba a la princesa con intención de tomar sus manos, pero ella lo apartó bruscamente con un manotazo.
- No te me acerques.
  Hans estaba demasiado confuso como para decir nada. La situación simplemente escapaba a su entendimiento.
- ¡Esto! - exclamó Anna con ira en sus ojos mientras le mostraba la carta - ¡Esto es todo lo que buscabas, no?
   El rostro del muchacho se volvió pálido al reconocer el papel que le mostraba su esposa.
- No es lo que crees... -comenzó a defenderse. Pero Anna lo interrumpió.
- ¿No es lo que creo? “Hazte con Arendelle”, “Mata a la reina si es necesario”. Dime Hans ¿qué he mal interpretado?
- Por favor Anna, deja que me explique, eso es lo que quieren mis hermanos, no lo que quiero yo.
- Pero estás aquí, casado conmigo, ¡gobernando Arendelle! Sin Elsa molestando. Dime una cosa ¿me quitarás del medio a mi también cuando sea un estorbo? ¿O ya lo estás planeando?
- ¡No digas tonterías Anna! Puede que llegara a Arendelle con dichas intenciones pero todo cambió en cuanto te conocí. ¡Me da igual la corona!
- ¿Cómo puedo creerte?
- Anna. Lo juro por mi honor, créeme: Daría mi vida por ti si fuera necesario. Lo último que quiero es herirte: Te amo.
   La última frase fue como un puñal.
- Ya lo has hecho Hans. Ya es tarde – respondió fríamente la princesa -. He informado al capitán de la guardia de tus intenciones, ha leído la carta. No tardarán en ir a por ti – hizo una pausa para mantener la compostura y evitar que se notara lo mucho que le dolía esa situación -. Vete.
- Anna...
- ¡¡Vete!! ¡Aléjate de mí!
   El rostro de Hans cambió: Se volvió serio, pero sus ojos denotaban una projunda tristeza y dolor interior.
- Cogeré mis cosas y me iré.
- Ya he mandado empaquetar tus cosas. Un cochero te espera en la entrada de las cocinas.
   Hans hizo una reverencia.
- Majestad.
   Miró fijamente durante unos segundos a la mujer que había cambiado su vida y le había brindado felicidad para luego abandonar la estancia con paso ligero.
   Anna cerró la puerta tras de sí, y cuando estuvo segura de que Hans se había alejado, se derrumbó en el suelo llorando con profundo dolor, dejando salir todo aquello que le dolía.

***

   La nieve era densa, pero su poder le permitía caminar sobre ella como si de un suelo de parqué se tratara. Avanzaba siguiendo una sombra que nunca parecía alcanzar. Tal vez no tuviera mucho sentido, pero era lo único que sus ojos alcanzaban a ver.
   De pronto la sombra desapareció y la tempestad pareció calmarse, dejando entre ver en la lejanía algo parecido a un edificio alto. Aligeró el paso y no tardó en distinguir unas ruinas que le resultaban terriblemente familiares.
- No... - dijo con un hilo de voz para si misma.
   Corrió en pos de los heraldos muros derrumbados y descubrió horrorizada la realidad: Su palacio de hielo no era más que un montón de hielo astillado. Una vez en el patio contempló horrorizada las ruinas de lo que había sido su hogar durante los últimos días y del cual guardaba hermosos recuerdos. Retrocedió asustada y algo tropezó con sus pies. Cuando se giró para verlo contempló sus rostro desfigurado y separado de su cuerpo. La cabeza de la estatua de hielo que Jack le había hecho descansaba en el suelo totalmente destrozada. Se arrodilló y la tomó entre sus manos. Era más pesada de lo que parecía. De repente le pareció que le faltaban fuerzas. Ocultó su rostro y trató en vano de reprimir un gemido de tristeza.
   Hubo un breve silencio. Un silencio demasiado incómodo para la Elsa. Con Jack a su lado siempre había algún sonido, pero esa vez ni siquiera las aves la acompañaban. Un grito desgarrador surgió de lo más profundo de su ser acompañado de una gran ráfaga de aire y nieve. Fueron a penas unos segundos y, cuando el eco paró, tan solo los sollozos de la reina rompían el silencio.

- Vaya... Como se han torcido las cosas ¿eh? - una voz fría y profunda interrumpió su rencuentro con la soledad y el dolor. Se volvió hacia ella. Cuando vio lo que tenía delante quedó totalmente paralizada -. Hola, Elsa. ¿No me esperabas verdad? Bueno, lamento no haber podido pedir una audiencia, pero entre este caos... Digamos que no encontré a nadie que me atendiera – una risa espeluznante hizo que Elsa se estremeciera.
   El hombre que tenía ante ella era sombrío, alto y esbelto. De rostro anguloso, sonrisa maliciosa e intimidantes ojos áureos; Esbozó una siniestra sonrisa.
- ¿Quién eres tú? - logró preguntar la reina tratando de no caer presa del terror que ese hombre misterioso despertaba en su interior.
- Aquel al que has llamado. Lo siento mucho, pero no pude llegar antes: Esto de viajar entre mundos es un poco aparatoso. Pero bueno, supongo que eso ya lo sabes – hizo una breve pausa y clavó su marida en Elsa. La reina notó un escalofrío -. Un poco desconsiderado por tu parte hacer esperar a tus invitados ¿no?
   Estaba totalmente desconcertada: ¿Quién era ese hombre extraño?, ¿qué hacía ahí en medio de una ventisca? Y sobretodo ¿cuándo lo había llamado?
- Lo siento, pero no se a que se refiere.
- ¡Oh! ¡Mi pobre reina, siempre tan desconcertada! Me llamo Sombra, y tú me has llamado. Tal vez hace años, es cierto, pero, compréndeme: Tu querido guardián me desterró al olvido y no es fácil salir de allí.
   Al oír la palabra “guardián” la mente de Elsa pareció nublarse y fue incapaz de prestar atención al resto de la frase. Los guardianes, Jack. De pronto y como un soplo de esperanza recordó lo que le había dicho Jack sobre los anillos. La joya todavía descansaba sobre su pecho, solo tenía que ponérselo y Jack volvería a su lado. Solo había un problema: estaba totalmente paralizada. El temor que ese hombre infundía no era normal, parecía que al verlo uno estuviese justo ante su peor temor y te hacía sentir totalmente inane.
- ¿Co... conoces a Jack? - preguntó finalmente la reina con un hilo tembloroso de voz.
- Por desgracia, si. De no ser por él mi vida había sido mucho más interesante estos últimos ochenta años. Aunque no puedo negar que he aprendido mucho en el limbo; Eso de viajar entre mundos es una costumbre muy interesante que se ha perdido, y a mí me parece terrible no atender a la gente que lo está pasando mal, como tú.
   Probablemente esas últimas palabras trataban de sonar amables pero desde luego no sonaban agradables. A cada frase el ambiente y el cuerpo de Elsa parecían congelarse más y más, desconcertando por completo su mente cada vez que fijaba esos ojos dorados en ella.
- Vamos a lo que nos atañe querida – continuó hablando -. No pienses que porque Jack me desterró soy una mala influencia: de hecho debería ser él el que empezara a usar más su cabeza, ¡mira en que lio te ha metido! Y te abandona de nuevo como a un perro. No, eso no está bien. Pero no te preocupes, ya estoy aquí para ayudarte a liberar todo ese poder que te tiene prisionera de tu propio ser.
- ¡Te equivocas! - logró exclamar la reina -. No se quien eres, ni de donde vienes o de qué conoces a Jack, pero si se que desde que llegó lo único que ha hecho es ayudarme ¡No me ha metido en ningún lío, me ha enseñado como salir de ellos, y ahora seguiré lo que empezó para ponerlo todo en orden, con o sin él!
   Sombra pareció sorprendido durante unos instantes, pero pronto recuperó su sonrisa siniestra y arrogante. Se acercó a Elsa y le acarició el cabello.
- ¡Qué bonito! - comenzó con voz serena -. Es como en los mitos griegos: Las dos mitades se han encontrado para ser una. Una pena que tengáis que estar separados otra vez ¿no? . Ambos habéis luchado tanto por no estar solos... Una lastima. Pero mentiría si negara que no me alegro por ello; Ahora que Jack no está, ya puedo acercarme a ti. Yo también he esperado mucho este momento.
   Elsa titubeó, la mirada penetrante de esos ojos áureos le negaba la libertad a sus palabras. De repente notó un cosquilleo que subía por sus piernas y al bajar la vista observó horrorizada como unas arenas oscuras comenzaban a rodear su cuerpo.
- <<¡¡No puedo moverme!! ¿¡Qué es todo esto!?>>
- Elsa, ¿te gustaría ser mi reina? - la joven no podía hablar, pero eso Sombra ya lo sabía, en su rostro se veía que no esperaba respuesta -. Es una verdadera lástima todo por lo que has pasado... y ese poder taaan desaprovechado. ¡Libérate! ¡Únete a mí y se mi reina de las pesadillas! ¿No quieres reunirte con tu hermana? No está pasando por un buen momento, seguro que necesita apoyo.
- A... nna...
- Si... Pobrecita, tan joven... Pero es extraordinariamente fuerte. Tiene un corazón muy puro y no se deja corromper por la oscuridad, pero tú... - soltó una risa maliciosa – Tu llevas albergando oscuridad en tu corazón desde pequeña. Olvida a tu querido Jack, y ven conmigo: Gobernaremos Arendelle, cuidaremos de tu hermana, no tendrás que volver a ocultar tu poder, serás respetada...
- No...
- ¿No? Esa no es una respuesta válida “mi reina”.

   Cada vez que Elsa intentaba zafarse de la punzante mirada de Sombra, observaba con temor como la arena cubría su cuerpo. Fijó su mirada en el anillo.
- <<Unos centímetros. Unos centímetros y podré ponérmelo. ¡Por favor, ayuda!>>
- ¿Qué pretendes? - Sombra adivinó las intenciones de la reina. Desconocía el poder del anillo pero no le apetecía arriesgarse a que algo pudiera suceder, estaba demasiado cerca de cumplir sus objetivos y lo estaba disfrutando. Con una de sus manos arrancó la cadena con el anillo y lo arrojó hacia algún lugar del níveo escenario que enmarcaba la escena mientras con la otra sostenía el rostro de Elsa por la barbilla clavando sus finos dedos en la piel de la reina -. Dile adiós a la opresión Elsa, y dile adiós a Jack. Aunque no lo echarás de menos,te lo aseguro.
   La mirada dorada se clavó en lo más profundo de su ser . Era como si todo lo que era hubiera sido arrancado dejándola con un profundo vacío y dolor en su interior. Pero está sensación pareció desaparecer de repente, y solo el frio y la oscuridad pareció ocupar ese lugar. Oscuridad que cubrió su visión por completo.
   De repente le pereció vislumbrar una llama chispeante y dorada que comenzó a relampaguear cubriendo su cuerpo de energía. Sintió algo extraño; Por primera vez perecía totalmente consciente de su poder y una sonrisa maliciosa de grandeza se dibujo de forma furtiva en su rostro.
   A sombra le gustaba lo que veía.
   Elsa abrió los ojos y su cuerpo parecía arder en deseos de liberar toda su energía y odio. Sombra le tendió la mano de forma caballerosa.

- Es hora de regresar, majestad.

domingo, 24 de abril de 2016

A New Frozen Kingdom nominado en los Disney Bloggers Awards 2016

   ¡Hola queridos lectores!
   La noche anterior tuvo lugar la gala de los Disney Bloggers Awards 2016, una idea de Happy Hero similar a los Oscar que todos conocemos pero para la comunidad de Disney Fans
   De entre las distintas categorías en las que se dividen estos premios, A New Frozen Kingdom fue nominado a varios de ellos, y por ello os doy las gracias de haber votado por este fanfic (a pesar de avanzar a paso de tortuga). Recalco que esto solo han sido nominaciones y no ganadores
   Las categorías fueron: 


   Mejor personaje secundario masculino de fanfic 
Kristoff
  Me sorprendió mucho la primera vez que lo leí, no pensé que fuera un personaje que llamaría tanto la atención como para que decidieran nominarlo a los premios. 
   A este grandullón aún le quedan cosas por hacer en la historia (como a todos los personajes claro). Espero que os siga gustando. 


   Mejor protagonista femenina de fanfic 
Elsa
   En general es uno de los personajes más populares de los últimos años (desde que se estrenó la película vamos) así no no me extraña que la hayáis nominado. Lo que si me extrañó un poco fue que nadie votara por Anna para las nominaciones teniendo en cuenta que ganó la encuesta de personaje más popular del fanfic.
   Me ha alegrado mucho ver a Elsa en la lista de nominados, sobretodo porque siento que es un personaje muy pesado y a veces me paso de dramática con ella (o con todos en general, soy una drama queen). 


   Mejor escritor/a de fanfic
Yo: Yuka Lockhart
  ¿Quién iba a ser si no? ¿Jack Frost?
   Aquí no hay mucho que contar. Tenía muy claro que ganaría Liv pero aún así me apetecía mucho presentarme.


   Mejor fanfic
A New Frozen Kingdom
   Y llegamos al final con la nominación al mejor fanfic. Tenía muy claro que no ganaría, y más estando Legend en medio. Aún así estoy muy orgullosa  y muy agradecida por todos los vosotros que haya recibido; De nuevo, mil gracias.


   Bueno. Hasta aquí la entrada. 
   Como ya sabréis estos últimos meses de clase son duros y plagados de exámenes, por lo que tendré menos tiempo del habitual para escribir. Aún así, si todo sale según lo planeado, la historia llegará a su fin este verano ^^ ¡Y espero que así sea!

   ¡Un saludo y hasta la próxima! 

domingo, 3 de abril de 2016

Unas palabras de agradecimiento ^^

   ¡Por fin está aquí el tan esperado (bueno, aunque quizás no tanto) capitulo 18 de A New Frozen Kingdom! 
   *Aplausos*

   Tenía que haber escrito este capítulo en Semana Santa. Y de hecho lo hice... un poco. Pero ya sabéis, cuando se dan vacaciones se quiere vaguear hasta límites insospechados y si aún por encima te regalan un videojuego nuevo... Bueno, digamos que ayuda a fomentar la distracción.
  ¡Pero han vuelto a empezar las clases! Y yo ya estoy de nuevo aquí, haciendo lo que se supone que no debería hacer en esta época. No tengo la culpa de ser más creativa cuando estoy más ocupada, seguro que a vosotros también os pasa... Al menos a alguno. 
   Se que el ritmo de publicaciones ha bajado notablemente desde el capítulo 10, aprox, y pido disculpas por ellos, pero al fin y al cabo todos somos humanos, tenemos obligaciones, vida, a veces se tuercen las cosas y otras simplemente no nos apetece hacer nada. Pero a pesar de ello vosotros seguís ahí, al pie del cañón esperando los nuevos capítulos e incluso mandándome mensajes para saber que demonios estoy haciendo y por qué no subo más. ¡¡Muchas gracias!!
   Aunque tarde en subir los capítulos no voy a dejar de escribir este fanfic ¡y menos ahora que ya hemos pasado de la mitad! (si, vale, tal vez no haya pasado mucho pero estamos llegando al final). Terminar de contar esta historia es ya algo personal y que dará pie a nuevos proyectos. Los cuales espero que también os agraden. 

   ¡Muchas gracias por seguir esta historia, de verdad! No sabéis lo feliz que me hacéis (voy a parar porque me estoy poniendo moñas).